No
permitas a la persona con sida ni a sus compañeros que se aíslen.
Infórmales de que existen organizaciones y hospitales donde les ofrecerán
servicios y consejos útiles y gratuitos. |
No permitas que
tu amigo se eche la culpa de su enfermedad a sí mismo. Recuérdale
no es un «estilo de vida» lo que produce esta enfermedad sino un virus.
Ayúdale con este problema, es algo que puede resultarle difícil de
comprender. |
No confundas la aceptación
del sida con una actitud de derrota. La aceptación de su enfermedad
puede proporcionarle más fuerza para continuar en la lucha por la
vida. |
No le eches sermones a
tu amigo ni te enfades si éste no se enfrenta a su enfermedad en la
forma que tú consideras más apropiada. Es posible que tu amigo tenga
un punto de vista distinto al tuyo. |
No vaciles en preguntarle
por su enfermedad. Es posible que tu amigo realmente necesite hablar
sobre su estado. Puedes enterarte haciéndole una pregunta apropiada. |
Como puede ocurrirle a
cualquiera, una persona que tiene el sida puede sentirse bien un día
y mal otro día. Cuando se siente bien, trátale igual que a los demás,
pero cuando se sienta mal, trátale con más atención y cariño. |
No huyas de tu amigo. Acompáñale,
porque así le infundes esperanza. Sé el mismo ser querido que siempre
has sido, sobre todo ahora, cuando tu amistad cuenta mas que nunca.
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Tócale. Un sencillo apretón
de manos o un abrazo le pueden comunicar tu cariño. No tengas miedo,
como sabes, el sida no se contagia por ese tipo de contacto casual.
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Si vais a tener relaciones
sexuales, informaros bien sobre las medidas de seguridad que debéis
adoptar. ¡Tomad estas medidas! Usad la Imaginación: acariciarse, tocarse y darse
masajes es muy gratificante.
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Habla con tu amigo sobre el futuro: mañana,
la semana próxima, el año que viene. Es importante mirar hacia el
futuro sin negar la realidad de hoy. Conviene hacer énfasis en la
esperanza.
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LIámale antes de ir a visitarlo.
Es posible que ese día no se sienta con ánimo para recibir tu visita.
Si te dice que no, no dudes en Ilamarle y visitarle en otra ocasión.
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Llora cuando él llore, ríe cuando
él ría. No tengas temor de compartir estas experiencias íntimas,
éstas os enriquecerán a los dos.
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Prepárate para cuando se
enoje contigo sin razón aparente, aunque te hayas quedado con él y
hayas hecho todo lo posible por ayudarle. Permítele su enfado sin
sentirte ofendido personalmente. Al contrario, podrás sentirte halagado
por la confianza que te muestra, compartiendo contigo su rabia y su
frustración. Él se descarga porque sabe que tú le vas a comprender.
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Dile a tu amigo lo que
quieres hacer para ayudarlo, y si está de acuerdo, hazlo. No dejes
de cumplir cualquier promesa que le hagas. |
No pienses que
los dos tenéis que estar conversando continuamente. Podéis quedaros
sentados leyendo juntos, escuchando música, mirando la televisión
o simplemente cogidos de la mano. Hay muchas cosas que pueden expresarse
sin decir una sola palabra. |
Si tu amigo se muestra
preocupado por su apariencia física, no dejes de reconocerlo en una
forma suave y bondadosa. Trata luego de Ilamarle la atención sobre
algún rasgo positivo de su aspecto físico: tal vez con esto se sienta
aliviado |
¿Puedes llevar a tu amigo a algún sitio? Él podría
necesitar transporte para ir a la tienda o al banco, al médico, al
cine. ¿Por que no Ilevarle al parque o, a la playa? |
Si tu amigo ha empezado
algún tratamiento en el hospital de día como paciente no internado,
puedes ayudarle a ir y regresar del centro médico. |
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Incluye a tu amigo en cualquier
toma de decisiones que le afecte. La enfermedad le puede haber hecho
perder el control sobre muchos aspectos de su vida. No le niegues
la oportunidad de tomar decisiones, por sencillas y mínimas que
puedan parecerte.
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Si ha tenido una recaída y se encuentra
débil
llámale para saber si necesita algo de la tienda o el
supermercado.
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Saca a tu amigo a caminar o a dar un paseo, pero no
dejes de preguntarle las limitaciones que pueda tener.
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Ofrécete para ayudar con
los quehaceres domésticos, como lavarle la ropa o los platos, regarle
las plantas, dar de comer a los animales domésticos o sacarles a pasear.
No le quites los quehaceres que no presenten dificultad, porque ya
se sentiría muy limitado en sus actividades, y no emprendas una tarea
sin haberle pedido permiso antes. |
Llama para decirle que
le vas a llevar su plato favorito. Pregúntale antes para estar seguro
que puede comerlo. Dile la hora exacta en que vas a llegar. Quédate
con él para compartir la comida juntos. |
Usa tu imaginación. Llévale
libros, revistas, música grabada, un póster, galletas o dulces para
compartir con las visitas. Todo esto puede tener ahora una gran importancia,
proporcionando a tu amigo la alegría y el calor humano que necesita.
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Lleva de visita a
algún otro viejo amigo, que tal vez hasta ahora no lo haya ido a visitar.
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¿Qué hay de nuevo en el
mundo? Cuéntale las últimas noticias. Ponle al tanto de lo que pasa,
de lo que le interesa, de las amistades que tenéis en común, para
que no se sienta como si el mundo le estuviera pasando por alto. Puede
que tu amigo se haya cansado ya de hablar sobre síntomas, tratamientos
y médicos. Espera que él te indique el tema de conversación. |
Ofrécete para ayudarle
a contestar cualquier carta o llamada telefónica que pudiese causarle
dificultades. |
Las visitas a la Seguridad
Social o al Hospital pueden resultar agotadoras y frustrantes. Ofrécete
para acompañarlo. Quédate con él hasta que termine con las formalidades.
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Ayúdale a celebrar los
días de fiesta y la vida misma decorándole su casa o su cuarto en
el Hospital. Llévate flores u otro regalo especial; inclúyele en tus
propias festividades. Recuerda que cualquier día puede convertirse
en un día festivo. |
Habla con las personas que están cuidando a tu amigo.
Aunque tu amigo es el enfermo, ellos también pueden estar sufriendo.
Ofrécete a quedarte con él para que dispongan de algún tiempo libre.
Invítalos a salir contigo. Hazles compañía. A ellos también puede
hacerles falta alguien con quien hablar.
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Si tu amigo se acerca a la fase terminal ayúdale a
aceptar el hecho de la muerte de la manera menos traumática posible.
Si no sabes cómo afrontarlo, debes saber que existen personas y organizaciones
que pueden orientarte. Puedes Ilamarnos y te daremos toda la información
que tenemos sobre este tema. |
Por último, cuídate tú también. Date cuenta de tus
propias emociones. La congoja, la rabia o la impotencia que puedes
estar viviendo son sentimientos absolutamente normales. Comunícalos
a tus amigos y seres queridos o a un grupo de apoyo. Consiguiendo
el apoyo que tú mismo necesitas podrás ayudar mejor a tu amigo que
está enfermo de sida. |